lunes, 13 de junio de 2011

¿Por qué la gente ha podido morir tan joven?



Era inaudito. Era tarde. Tarde para volver a vivir. Volver a vivir con la cohesión que hay entre la mente de un niño y su cuerpo. Habían muerto. Los habían matado. Por descifrar el por qué de todas las cosas de este infrahumano mundo. Eran niños fuera de lo normal. De lo normal para ti y para mi, de lo mediocre de esta sociedad.
Les habían matado aquellos que preferían vivir en la ignorancia. Levantándose cada mañana con ganas de aprender. De buscar respuesta a preguntas que rondan sus cabezas de medios pensadores.
Por eso les habían matado. Su mera presencia les daba miedo. Les producía un profundo sentimiento de celos.
Les habían matado de forma rápida y eficaz. Tampoco se regocijaban en el dolor. No querían que sufriesen. Para calmar la disonancia que les producía el hecho de sentirse personas buenas, personas honradas, con el matar, matar a alguien inocente, habían decidido enterrarles. Con cutres lápidas, alrededor de la carretera donde les arrancaron la vida.
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viernes, 1 de abril de 2011

No soy patriota.

"He aquí el por qué.
Yo no puedo sentirme ciudadano de un pedazo de tierra cuando en el gran esquema de las cosas (la naturaleza, el universo, la galaxia, el sistema solar, el planeta Tierra, los átomos y los organismos microscópicos, etc) no existen las simples divisiones territoriales imaginarias que los seres humanos imponen en los países.
¿Qué es un país? Es simplemente una extensión de tierra. Alguno podría decirme “un país es su gente, su cultura”. Sí, está bien. Pero esa cultura es diferente dependiendo de la región del país.
Entonces al final lo que importa tampoco sería el país, sino en todo caso, las provincias, los barrios y demás comunidades pequeñas. El concepto de nación o país me parece sinceramente ridículo.
Yo no me considero ciudadano de un sólo país. Soy ciudadano del mundo. O del universo, en todo caso, porque existo en él. Pero eso de limitarme a un país, como si de alguna manera un cacho de tierra importara en la vastedad del cosmos, me resulta completamente ridículo."


No me siento patriota porque nadie elige donde nace. Nadie tiene en parte culpa de lo que sucedió en su país en el pasado, en su historia. Yo al menos no he echo nada por este país y tampoco siento que el haya echo nada por mi. ¿Me da una educación? Puede ser, pero como me la daría cualquier país. ¿Me da un nivel de vida? El mismo nivel de vida que podría tener en otro país con el dinero que mis padres se ganan con su trabajo. ¿Me da seguridad? Me da la misma seguridad y los mismos riesgos que en otros países. ¿Me da poder decir que "hemos ganado un mundial"? Pues lo siento, eso no remueve nada en mi. Si hubiesen perdido posiblemente no escucharíamos un "hemos ganado" sino un "han perdido". Solo hacemos las cosas nuestras cuando son positivas. Porqué no somos capaces también de interioriza ar las derrotas, de asumir los fallos que hace este "nuestro" país. 
No odio ser española, ni mucho menos. Cuando salgo de España, la extraño. Pero al igual que al volver a España extraño esos lugares en los que he invertido un poco de mi tiempo. Cada lugar tiene su encanto, su historia, su magia. No creo que unos lugares sean mejores que otros.

Hay una frase que me fascina, aquí la comparto:
"La enfermedad del nacionalismo se cura viajando" Pio Baroja

jueves, 24 de marzo de 2011

Las aceras del mundo.

"Ella se pinta los labios siempre de color rojo para que nunca se borren sus besos. El resto de carmín que deja en otras pieles es un tatuaje de henna que sólo dura un par de lavados. Te besa y comienza a andar. Pies pequeños pero firmes, de los que siempre dejan huella aunque no haya barro. Y sus uñas, bañadas en color, decoran el final de sus pequeños dedos, enfundados en unas sandalias de cuero, ya desgastadas de tantas pisadas pos las aceras del mundo, que a veces éste se le queda pequeño. También recuerdo su flequillo recortado a su manera, y aquellos vaqueros desgastados pero muy suyos, y esas manos de las que nunca se caen los anillos, conocedoras de otras manos que no pierde ocasión de agarrar. Y una risa contagiosa que sale de su sonrisa y es incapaz de contener. Y así, con sus labios rojos, sus diminutos pies, su pelo que decora esa cabeza loca porque no podía ser de otra manera. Sus descosidos pantalones, sus manos suaves que todo lo tocan, a veces temblorosas y otras indomables... sigue su camino, sonriente, del que sólo se detiene para observar, para bailar, o para pegar un salto."




sábado, 12 de febrero de 2011

JOSÉ LUIS BLANCO (SALAMANCA)

Este castellano había nacido hacía cincuenta años en una familia de clase media. Sus padres le habían inculcado aquello de la obligación antes que la devoción. Creció jugando poco y estudiando mucho. Sus notas del bachillerato eran de notable, no obstante, “pinchó” un poco en selectividad, aprobando por los “pelos”. Sacó su carrera en cinco años y al siguiente aprobó oposiciones para la Administración Pública, convirtiéndose en “burócrata” de por vida. Trabajador, austero, insobornable, aplicaba rigurosamente la ley. Casado, con dos hijos, no amortizaba totalmente la hipoteca de su vivienda por temas “fiscales”. Con ahorrillos en la Caja de Ahorros y un apartamento en la playa, se sintió plenamente satisfecho y así se definió como “pluscuamperfecto”: más que perfecto. Pero cuando su hijo se examinó de selectividad y le pidieron un ejemplo de pretérito pluscuamperfecto y fue suspendido, buscó en internet: Es un tiempo compuesto que se forma con el imperfecto del verbo auxiliar “haber” más el participio pasado del verbo que conjugamos. En ese momento, sintió como la Tierra temblaba bajos sus pies y dejó de ser pluscuamperfecto.

domingo, 23 de enero de 2011

"La mayoría de personas cuando tienen una aventura o una relación larga y rompen, la olvidan, pasan a otra cosa y la olvidan como si nada hubiera pasado. Yo jamás olvido a alguien con quien he compartido algo, porque cada persona tiene sus cualidades propias, no se puede reemplazar a nadie, lo que se pierde, se pierde. Cada vez que acabo una relación me afecta muchísimo, jamás me recupero del todo, por eso pongo mucho cuidado en las relaciones porque me duelen demasiado, aunque sea el royo de una noche...no suelo tenerlos porque echaría de menos las cualidades propias de esa persona, me fijo en los pequeños detalles".

Julie Delpy (Antes del atardecer)

martes, 4 de enero de 2011

Homenaje al abuelo.

Tu serena mirada. Tienes y has tenido una vida plena. Los años han grabado surcos en tu curtida piel. Tienes los ojos cansados de tanto visto, las piernas cansadas de tanto andar... Puede que hayas pasado penurias, pero admiro ver que en estos momentos que necesitas ayuda tienes siempre alguien a tu alrededor. Que no te falta el calor de unas manos para levantarte si te caes. Envidio cada día la fuerza que tienes para sonreír en los momentos difíciles. La fluidez con la que vienen a tu boca las palabras de apoyo. Cuando todo parece perdido, consigues ver la luz de la esperanza en ese pozo tan profundo al que todos nos vamos acercando.

Me enorgullece tu fortaleza, tu conciencia tranquila y sobre todo tu descomunal entereza. Eres de esas personas buenas que vagan anónimas por el mundo. Poca gente tiene la dicha de conocerlas, pero quien las conoce gana algo. No sé que es ese algo, pero sé que es algo bueno.

Eres el punto de encuentro entre las nuevas generaciones. En las fechas clave nos reunimos entorno a ti. Tú eres el eje, tú eres el jefe. La primera pieza del puzzle; sin ella el resto no existiría. Eres la clave. Eres la llave que abre las cerraduras tras la que se encuentran las sonrisas y la alegría. Eres importante, no sé si alguna vez te lo han dicho, pero si no es así, te lo digo yo. Eres importante, eres maravilloso.

Quiero decirte que un día me preguntaron que si fuese alguien quién sería, no tuve ni que pensarlo, me vino tu imagen a mi cabeza y dije que si fuese alguien sería mi abuelo. Me preguntaron por qué y no supe que responder. Pero sin ninguna duda eres la persona a la que más admiro. Y si no te lo he dicho nunca, te lo digo ahora: te quiero. Y me alegro de ser familia tuya es una suerte que no tienen muchos en este mundo.

Y aquí escribo lo que yo siento pero sé que los primos piensan igual y que tus hijos te quieren por lo que eres, por lo que significas, por lo que has conseguido.

Eres grande abuelo, eres grande.

Es posible que mientras lean esto, yo ya esté llorando, no soy capaz de leerlo por mi misma porque me emociono con facilidad, aquí donde me ves soy una sentimental y una blanda. Y que sepas que mientras lo escribía también lloraba, pero eran lágrimas de alegría por tenerte cerca unas navidades más. Por sentirme tan rica con tu compañía. Por formar parte de tu gran familia.

martes, 14 de diciembre de 2010

Loco.

La cordura de su locura hizo más ameno el camino. Avanzábamos por valles oscuros, desiertos fríos, cuestas verticales. Era una locura contagiante. Me hacia repetir una y otra vez “me dejare llevar a ningún lugar”. A ningún lugar, siempre y cuando tú fueses quien me llevase. Puede que me conduzcas hacia el camino de la perdición; pero no me importa, siempre y cuando el que me conduzcas seas tú. Puedo perder mi vida, ese bien preciado que siempre traté de salvar, pero no me importa, tú estas a mi lado pera exprimir mi último suspiro de vida si nuestro camino se truncase.

Consigues que mi miedo y mis temores se conviertan en fortaleza y valentía.