lunes, 13 de junio de 2011
¿Por qué la gente ha podido morir tan joven?
Era inaudito. Era tarde. Tarde para volver a vivir. Volver a vivir con la cohesión que hay entre la mente de un niño y su cuerpo. Habían muerto. Los habían matado. Por descifrar el por qué de todas las cosas de este infrahumano mundo. Eran niños fuera de lo normal. De lo normal para ti y para mi, de lo mediocre de esta sociedad.
Les habían matado aquellos que preferían vivir en la ignorancia. Levantándose cada mañana con ganas de aprender. De buscar respuesta a preguntas que rondan sus cabezas de medios pensadores.
Por eso les habían matado. Su mera presencia les daba miedo. Les producía un profundo sentimiento de celos.
Les habían matado de forma rápida y eficaz. Tampoco se regocijaban en el dolor. No querían que sufriesen. Para calmar la disonancia que les producía el hecho de sentirse personas buenas, personas honradas, con el matar, matar a alguien inocente, habían decidido enterrarles. Con cutres lápidas, alrededor de la carretera donde les arrancaron la vida.
viernes, 1 de abril de 2011
No soy patriota.
jueves, 24 de marzo de 2011
Las aceras del mundo.
sábado, 12 de febrero de 2011
JOSÉ LUIS BLANCO (SALAMANCA)
domingo, 23 de enero de 2011
Julie Delpy (Antes del atardecer)
martes, 4 de enero de 2011
Homenaje al abuelo.

Tu serena mirada. Tienes y has tenido una vida plena. Los años han grabado surcos en tu curtida piel. Tienes los ojos cansados de tanto visto, las piernas cansadas de tanto andar... Puede que hayas pasado penurias, pero admiro ver que en estos momentos que necesitas ayuda tienes siempre alguien a tu alrededor. Que no te falta el calor de unas manos para levantarte si te caes. Envidio cada día la fuerza que tienes para sonreír en los momentos difíciles. La fluidez con la que vienen a tu boca las palabras de apoyo. Cuando todo parece perdido, consigues ver la luz de la esperanza en ese pozo tan profundo al que todos nos vamos acercando.
Me enorgullece tu fortaleza, tu conciencia tranquila y sobre todo tu descomunal entereza. Eres de esas personas buenas que vagan anónimas por el mundo. Poca gente tiene la dicha de conocerlas, pero quien las conoce gana algo. No sé que es ese algo, pero sé que es algo bueno.
Eres el punto de encuentro entre las nuevas generaciones. En las fechas clave nos reunimos entorno a ti. Tú eres el eje, tú eres el jefe. La primera pieza del puzzle; sin ella el resto no existiría. Eres la clave. Eres la llave que abre las cerraduras tras la que se encuentran las sonrisas y la alegría. Eres importante, no sé si alguna vez te lo han dicho, pero si no es así, te lo digo yo. Eres importante, eres maravilloso.
Quiero decirte que un día me preguntaron que si fuese alguien quién sería, no tuve ni que pensarlo, me vino tu imagen a mi cabeza y dije que si fuese alguien sería mi abuelo. Me preguntaron por qué y no supe que responder. Pero sin ninguna duda eres la persona a la que más admiro. Y si no te lo he dicho nunca, te lo digo ahora: te quiero. Y me alegro de ser familia tuya es una suerte que no tienen muchos en este mundo.
Y aquí escribo lo que yo siento pero sé que los primos piensan igual y que tus hijos te quieren por lo que eres, por lo que significas, por lo que has conseguido.
Eres grande abuelo, eres grande.
Es posible que mientras lean esto, yo ya esté llorando, no soy capaz de leerlo por mi misma porque me emociono con facilidad, aquí donde me ves soy una sentimental y una blanda. Y que sepas que mientras lo escribía también lloraba, pero eran lágrimas de alegría por tenerte cerca unas navidades más. Por sentirme tan rica con tu compañía. Por formar parte de tu gran familia.
martes, 14 de diciembre de 2010
Loco.
La cordura de su locura hizo más ameno el camino. Avanzábamos por valles oscuros, desiertos fríos, cuestas verticales. Era una locura contagiante. Me hacia repetir una y otra vez “me dejare llevar a ningún lugar”. A ningún lugar, siempre y cuando tú fueses quien me llevase. Puede que me conduzcas hacia el camino de la perdición; pero no me importa, siempre y cuando el que me conduzcas seas tú. Puedo perder mi vida, ese bien preciado que siempre traté de salvar, pero no me importa, tú estas a mi lado pera exprimir mi último suspiro de vida si nuestro camino se truncase.
Consigues que mi miedo y mis temores se conviertan en fortaleza y valentía.
