martes, 12 de enero de 2010

Puedo atisbar entre la neblina un surco de extraños resplandores. Restos de la felicidad que desprendes. Un fluido ferviente producido por la ceguera que un amor provoca en tus ojos. Los extraños resplandores consiguen hacerme ver el camino que mi libre albedrío prefiere escoger. Sigo aumentando tras de mi los destellos de felicidad. Un sendero de colores que destacan frente al negro de los abismos, los caminos erróneos. Mis sentidos abotargados por un deseo insostenible de alcanzarte. Los resplandores incandescentes flotan libres en esta evanescente realidad, muestran tu proximidad. Tan próximo que tu olor casi puede mascarse. Avanzo cuan rápido mi pie da paso al otro, sin perder el equilibrio. Balanceo mis manos estableciendo esa armonía que me permite avanzar. Mi logro parece cercano. Consigo vislumbrarte. Tu felicidad se hace más brillante que cualquier estrella de esas que flotan en el espacio estelar. En ese momento mi luz se multiplica, mi felicidad es inmensa. Podría cegar a aquellos transeúntes que me miraran, pero no los hay. Solo estamos tu, yo y la felicidad hermana.

Cada minuto que estás enfadada,
pierdes sesenta segundos de felicidad.

martes, 29 de diciembre de 2009

Y cuando te veo un escalofrío de felicidad recorre mi espalda y se manifiesta con una tonta sonrisa picarona y dicharachera.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Hoy en día ya no hay medias naranjas, todos somos naranjas enteras exprimidas por la sociedad. Conozco pocas personas que lo dejarían todo por amor; conozco gente que lo dice, pero que no lo siente; gente con un concepto tan grande del amor que me provocan envidia; otras personas tan autosuficientes y egoístas en las cuales la palabra sacrificio no aparece en sus diccionarios; gente que llega a ser totalmente anulada por su pareja, la otra persona es su pensamiento, sus sentimientos, sus movimientos, no hay nada mas allá.

viernes, 20 de noviembre de 2009

20 de Noviembre.

[Texto que escribí hace exactamente hoy un año. Lo encontré, me hizo sonreir.]

Se titulaba así: Prevalecen los buenos recuerdos.
y decia...

… ¿Te acuerdas?… de todos esos momentos juntos. Las promesas de “un para siempre” que se vio truncado por el destino. Recuerdas los lunes y miércoles en ese portal riendo, hablando, con Niru; sacando provecho a “ese amor” que “ compartíamos”. O los findes de semana que hacíamos lo posible por estar juntos. Recuerdas las tardes en tu pueblo. Las frías noches en el río. Carnavales. El dolor por la distancia. Los piques tontos. Las risas porque si, sin sentido alguno. Lo importante era estar juntos.

Hecho de menos tus miradas. Tus abrazos. Tus besos. Tus palabras de apoyo, en los malos momentos. Tu sonrisa. Que me hicieras sentir especial. Querida. Segura. Protegida.

Y se que no todo fue fácil. Que hubo malos momentos y derrame lagrimas, es cierto. Pero a fin de cuentas no todo fue negativo. Hubo grandes momentos.

Solo quería recordar esos grandes momentos vividos. No se tú. Pero yo si que los recuerdo.

De vez en cuento me gusta recordar. Adentrarme en mi album de recuerdos. Y ver que no todo han sido cosas malas. Al menos no para mi. Y espero que tu todavía recuerdes esas cosas. Aunque se que el final no fue bueno. Pero los finales no suelen serlo.

¿Sabes? Gracias por los buenos momentos. Y por abrirme los ojos a mis errores. Con ello podré corregirlos.

Solo quería que supieses que pese a todo intento sacar lo bueno. Porque aunque cueste encontrarlo siempre hay algo bueno. Y por favor si lees esto acuérdate de ese tiempo que compartimos. Y veras que estuvo bien mientras duro. O por lo menos eso pienso yo.

Solo te pido que no olvides todo. Y a ser posible guardes un buen recuerdo. ¡No es tan difícil! Aunque yo no soy tu para saber que se te pasa por la cabeza.

De todos modos GRACIAS.

miércoles, 18 de noviembre de 2009



-Para gustos los colores.
-El color diferente es el mejor.
-¿ Y cómo es el color diferente?
-¡Es un secreto!
-Eso es que no lo sabes.
-Si lo sé.
-A ver.
-Mezclas el color de tu cara, el color de tu pelo y el color de tus ojos y así sale el color especial.




¡TUYO!

martes, 17 de noviembre de 2009

Casi todo en esta vida es pasajero.

Cuantas cosas consiguen escaparse de las manos caprichosas del olvido. Y cuantas otras prevalecen en nuestra mente, aún cuándo imploramos al destino que las lleve. Que veleidoso es el olvido. Que actúa a su antojo, nadie le dicta, nadie le manda; es libre para aparecer y desaparecer cuándo el desea. Cuánto daño produce a veces. El olvido va ligado al paso del tiempo. El tiempo sujeto a leyes naturales, las cuales son imposibles de burlar. Cada segundo que pasa es imposible de recuperar. Nuestra vida es una continua cuenta-atrás. Hasta que nuestro reloj biológico llegue a mostrar cero, cero siglos, cero décadas, cero años, cero meses, cero días, cero horas, cero minutos, cero segundos, CERO. Cuándo marca cero ya no hay vuelta atrás. En ese momento es imposible arrebatar un sólo segundo de vida a la muerte. El fin está dictado. Pero el olvidó ya no depende de ti, continua ahí. Y tú olvido sólo dependerá de la huella que dejaste en vida, en la mente del mundo, de tus allegados. Y confias en que el olvido no actúe con el capricho de borrar tú errátil recuerdo.